Con el juego empatado y menos de un minuto restante el sábado por la noche en el Dean Smith Center, el delantero de Duke, Cameron Boozer, le quitó el balón a Seth Trimble.

Sin embargo, la siguiente captura de Boozer tampoco resultó en puntos.

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Y Trimble, un guardia de alto rango, tuvo otra oportunidad de vivir un momento decisivo en un choque regional histórico que se había dividido en partes iguales durante sus últimas 120 iteraciones.

Dio el visto bueno 3 que envió al Centro Dean Smith al caos.

Los aficionados irrumpieron en el campo, sólo para descubrir que quedaban 0,4 segundos.

Todos tuvieron que regresar a sus asientos y el personal del equipo limpió ansiosamente los escombros de la madera, todo para que el levantamiento de Duke no cambiara un resultado de 71-68, la mayor remontada de la UNC sobre Duke en 25 años.

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