No hay presión en deportes como la presión olímpica, donde años de preparación culminan en una actuación que puede durar minutos o incluso segundos, y donde un pequeño paso en falso puede arruinar los sueños de un atleta.

Si uno de ellos no logra sus objetivos, es posible que tenga o no otra oportunidad de lograrlos cuatro agotadores años después. Pocos deportes en los Juegos encarnan esa presión como el patinaje artístico, donde los atletas saltan, giran y se deslizan sobre el hielo sobre una cuchilla con todos los ojos puestos en la arena y millones de personas en todo el mundo mirándolos por televisión. Los pasos en falso te esperan en cada momento.

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El programa corto “demoledor” de Amber Glenn

La patinadora estadounidense Amber Glenn experimentó un error de este tipo el martes por la noche. Un error técnico en su programa corto redujo su puntuación, amenazando con hacer añicos sus sueños olímpicos y dejándola llorando después de su programa.

No fue un error flagrante ni una caída lo que la dejó tirada sobre el hielo. En lugar del triple loop planeado, realizó un doble. Y eso fue suficiente para invalidar el artículo y borrar los siete puntos potenciales que lo acompañaban.

Eso la hizo caer de una posible medalla y expectativas hasta el puesto 13, dejándola sin perfección en el patinaje libre del jueves y con numerosos errores de los patinadores que estaban delante de ella para regresar a la competencia.

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Glenn supo las ramificaciones tan pronto como consiguió el doble, que llegó casi al final de su rutina. Su rostro y lenguaje corporal contaron la historia de cómo la energía y la alegría que marcaron el comienzo de su patinaje desaparecieron.

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