Terence Crawford sacudió el mundo del boxeo el martes al anunciar su retiro, una decisión inesperada que pone fin a una de las carreras más dominantes de la era moderna.
A sus 38 años, el nativo de Omaha ha decidido colgar los guantes en lo más alto, invicto y con un legado que le sitúa entre los grandes de todos los tiempos.
Crawford se despide con un récord perfecto de 42 victorias, 31 de ellas por nocaut, tras más de 17 años como profesional. Con su inesperado retiro, Crawford deja cuatro títulos en la categoría de las 168 libras.
«Me retiro de la competencia, no porque dejé de pelear, sino porque gané un tipo diferente de batalla», dijo Crawford en un video de YouTube. «La batalla en la que te retiras en tus propios términos».
Entre los momentos más decisivos de su carrera estuvieron su victoria sobre Errol Spence Jr., que lo convirtió en campeón indiscutido de peso welter, y el triunfo que finalmente definió su legado: su victoria en peso súper mediano sobre Saúl “Canelo” Álvarez.
En septiembre, Crawford ascendió de rango para enfrentar al mexicano y vencerlo por decisión unánime en Las Vegas. Esta pelea contra Álvarez no sólo confirmó su grandeza deportiva, sino que también lo llevó a ganar el campeonato indiscutible de peso súper welter, una hazaña que pocos consideraban posible.
«Todos los boxeadores saben que llegará el momento, pero nunca sabemos cuándo», dijo Crawford.
Luego de esta histórica pelea, comenzaron las especulaciones sobre nuevos desafíos y una posible revancha, pero Crawford eligió un camino diferente. En su mensaje de despedida, aclaró que su decisión no se debió a falta de capacidad física o competitiva, sino a la creencia de que había superado sus límites y no le quedaba nada que demostrar en el ring.
«Pasé toda mi vida persiguiendo algo», dijo Crawford. «Sin cinturones, sin dinero, sin titulares. Pero ese sentimiento, el sentimiento que tienes cuando el mundo duda de ti, pero continúas y demuestras que todos están equivocados».
Desde su debut en 2008, ha construido una carrera marcada por la versatilidad, la inteligencia táctica y una capacidad poco común para adaptarse a cualquier oponente y circunstancia en el ring. Zurdo o diestro según la pelea, su dominio técnico fue una constante a lo largo de su carrera.
«Luché por mi familia. Luché por mi ciudad. Luché por el niño que fui, el que no tenía más que un sueño y un par de guantes. Y lo hice a mi manera. Le entregué a este deporte hasta mi último aliento», afirmó.
A lo largo de los años, Crawford ha ganado títulos mundiales en múltiples divisiones y se ha establecido como uno de los grandes libra por libra del boxeo contemporáneo.
Su nombre hizo historia cuando se convirtió en campeón indiscutible en tres categorías diferentes durante la era de los cuatro cinturones, una hazaña que lo distinguió incluso entre los campeones de élite. Con cada cambio de categoría de peso, enfrentó el escepticismo y respondió con actuaciones convincentes.
“Me voy como un adulto”, dijo Crawford.
Este artículo apareció por primera vez en español vía Times en español.















