Martes 24 de febrero de 2026 – 14:30 h. WIB
Estados Unidos, VIVA – La Casa Blanca está dando un nuevo paso en política comercial. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha impuesto oficialmente aranceles globales a las importaciones del 15 por ciento. Sin embargo, entre las preocupaciones de la industria automotriz, una noticia puede brindar cierto alivio: los vehículos y componentes de automóviles están excluidos de la última política.
Como se cita VIVA Automotriz Desde CarscoopsEl martes 24 de febrero de 2026, esta política surgió después de que la Corte Suprema de Estados Unidos anulara la mayoría de los aranceles generales que Trump había implementado previamente a través de poderes de emergencia. La decisión, de seis a tres, confirmó que el presidente debe obtener la aprobación del Congreso para imponer aranceles a gran escala en virtud de la Ley de Autorización Económica de Emergencia Internacional.
No hace mucho, la administración Trump actuó rápidamente. A través del artículo 122 de la Ley de Comercio de 1974, se anunció un derecho de importación temporal del 10 por ciento, que luego se aumentó al 15 por ciento. Las nuevas reglas entrarán en vigor el 24 de febrero y tendrán una duración de 150 días.
Para la industria del automóvil, la exención del derecho de aduana del 15 por ciento para vehículos y repuestos es un soplo de aire fresco. De hecho, muchos fabricantes están soportando actualmente miles de millones de dólares debido a los derechos de aduana separados sobre los vehículos importados, sobre ciertos componentes, así como los derechos de importación sobre el acero y el aluminio, que todavía están en vigor.
Esto significa que, aunque está exenta de los últimos aranceles globales, la industria automotriz no es completamente inmune a las presiones. Los aranceles sectoriales sobre el acero y el aluminio siguen pesando sobre las estructuras de costos de producción, particularmente para las marcas que dependen de materiales importados o redes de suministro transfronterizas.
Por otro lado, el gobierno dijo que esta política arancelaria temporal tiene como objetivo reducir el déficit comercial y fomentar la deslocalización de la producción hacia Estados Unidos. Sin embargo, algunos economistas creen que los cambios de política a corto plazo en realidad están haciendo que los actores de la industria se muestren reacios a invertir grandes cantidades en la reubicación de las instalaciones de producción.
El impacto legal de la decisión del Tribunal Supremo aún no está del todo claro. Aún no es seguro si las compañías recibirán automáticamente un reembolso por tarifas canceladas previamente. El procedimiento legal promete ser largo y complejo.
Al mismo tiempo, la Casa Blanca señaló que se llevarían a cabo nuevas investigaciones comerciales. Además, la renegociación del acuerdo comercial de América del Norte podría desencadenar nuevos cambios en las reglas del juego para la industria automotriz.
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Por ahora, los fabricantes de automóviles y los concesionarios pueden respirar un poco más tranquilos. Sin embargo, en medio de una dinámica política agresiva, la industria permanece atenta a la posibilidad de una futura “granada comercial” lanzada por Washington.















