El jugador de los New England Patriots, Mack Hollins, es… mucho. El veterano de ocho años es más conocido por su extravagancia fuera del campo que por su excelencia dentro del campo. El domingo fue otro ejemplo de cómo Hollins está a la altura de esa reputación.

Hollins llegó al Super Bowl 60 esposado de manos y piernas. También llevaba una máscara estilo Hannibal Lecter en la cara y un traje rojo que evocaba un uniforme de prisión.

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