Entrevista a Valeria Hurtado, directora de la obra de teatro “Estás igual”.

“Yo creo que nosotros normalmente nos sentimos raros con nuestras emociones, pero a través del teatro podemos acercarnos a estas rarezas, eso que juzgamos en nosotros mismos y entendernos”, señala Valeria Hurtado, directora de esta interesante obra de teatro.

“Estás igual” es una obra de la dramaturga argentina Gabriela Izcovich y dirigida por Valeria Hurtado. Esta se presentará por dos únicas funciones el jueves 23 de marzo en el CCPUCP a las 7 y a las 9 p.m. en el marco del Festival de Teatro Saliendo de la Caja.

“Estás igual” cuenta la historia de Silvia y Camilo, dos exnovios que se reencuentran casualmente, después de diez años de separación. Camilo invita a Silvia a su casa y ella acepta la invitación, pues pretende recuperar aquel exprimidor de jugos que dejó en la casa de su ex hace una década. Sin embargo, reencontrarse con Camilo resultará ser más revelador de lo esperado y podría meter a Silvia en una serie de problemas insospechados.

La obra nos plantea la idea de cuánto nos aferramos a las relaciones que nos dañan, al pasado, solamente por evitar la soledad y mantenernos en nuestra zona de confort. Confundir amor con soledad es un hecho cotidiano en nuestros días, pero ¿qué tanto bien nos hace entablar una relación solamente por evitar la soledad, solamente por evitar nuestros propios demonios? En un mundo de ansiedad desmedida e invadido por el temor, montamos una vida que creemos perfecta, pero que, con cualquier evento, como el encuentro con alguien del pasado, puede empezar a desmoronarse lentamente.

La joven directora Valeria Hurtado, egresada de la especialidad de Artes Escénicas de la PUCP, nos cuenta sobre su proceso al frente de este proyecto, de cómo llegó la obra a sus manos y lo que ha significado poner en escena “Estás igual”.

-La primera gran pregunta es ¿por qué aventurarse a dirigir en tu proyecto final?

Yo no sabía qué iba a hacer en proyecto final, si iba a actuar, o dirigir, o quizá producir, porque había hecho mis prácticas (preprofesionales) en producción. De hecho, tengo más experiencia en el escenario y como productora, pero el amor por la dirección me ganó luego de llevar los cursos correspondientes en la facultad. Entonces, empecé a buscar obras que se encuentren conmigo en mi visión como directora. Y la búsqueda fue larga hasta que la encontré y quedé muy satisfecha con el resultado.

-¿Y cuál es esa visión como directora?

Me gusta hablar de las relaciones humanas a través del teatro, y yo sé que todo el teatro habla sobre eso, pero a mí me gusta puntualizar. Me llama la atención hablar sobre relaciones concretas, de pareja, madre e hija, y presentarlas a través de sus emociones, de cómo nos sentimos. Yo creo que nosotros normalmente nos sentimos raros con nuestras emociones, pero a través del teatro podemos acercarnos a estas rarezas, eso que juzgamos en nosotros mismos y entendernos. Me gusta hacer teatro que nos confronte con eso que solo sabemos nosotros.

-Entonces, “Estás igual”, de algún modo, está hablando de cosas que también te han pasado.

Es una obra muy linda que me ha enseñado un montón de cosas. Yo creo que ya seas actor, director o dramaturgo, esto siempre te involucra de manera personal. No es que a mí me haya pasado exactamente igual, pero mi experiencia con el amor o la soledad ha ido cambiado, sin que sea mejor o peor. Parte de la madurez es también asumir.

-Ahora era el momento adecuado para ponerla en escena.

Si me hubiera encontrado con esta obra antes, probablemente me hubiera gustado, me habría parecido linda y romántica. No la habría podido dirigir de la misma manera porque lo que sabía de la vida no era lo mismo, y no es que ahora sea mucho mayor, tengo 24, pero muchas cosas pasan en tan poco tiempo. Ahora veo en ella nuestros miedos, la soledad, el desamor, y usa como pretexto una relación amorosa.

-¿Cómo fue el encuentrarse con un texto como “Estás igual”?

Cuando buscaba obras encontré un trailer en internet, y me llamó la atención el nombre, “Estás igual”. ¿Qué cosa está igual? Lo poco que vi me interesó y le escribí a la dramaturga. Cuando la leí me llamo la atención que hablara de eso que todos hemos sentido cuando terminamos una relación de pareja, sobre aceptar. Todos nos hemos sentido estúpidos cuando terminamos una relación, a todos nos duela y nos cuesta dejar ir. Sin importar la edad, eso nos pasa, y precisamente era interesante porque los personajes ya son adultos, entre 40 y 45 años. Tenemos asumido que los adultos suelen ser más centrados, pero en esta obra se encuentran después de un tiempo y la vida se les desequilibra. Eso es algo que no está mal, que hay que aceptar porque es parte del crecimiento. Si nunca hay desequilibrio, nunca podremos regresar a nosotros mismos.

-Cuéntanos un poco sobre la obra.

Ella está en la calle sola, humillada, y se encuentra con su ex después de 10 años. Él la invita a su casa y ella acepta para recuperar el exprimidor de juegos que dejo cuando aún eran pareja, pero a partir de este encuentro pasan muchas cosas en la vida de ella, se desequilibra, pasan cosas con su pareja actual, con su psicoanalista, y con muchas otras personas porque les gana el pasado que llevan a cuesta. Son esos discursos contradictorios que nos damos para no reconocer eso que realmente estás buscando. ¿Qué tanto es verdad lo que nos hablamos a nosotros mismos para hacernos creer nuestras propias versiones?

-La obra tiene 5 personajes, pero solo 2 actores. ¿Fue difícil manejar el cambio de personaje en los actores?

El que cambia de personajes es él. Hay cuatro personajes masculinos, uno diferente en cada escena, realizados por un solo actor. El texto está escrito para que sea así, es una particularidad de la obra. Y la verdad me moría de miedo porque uno no sabe cómo va a hacer, pero me gusta trabajar con este tipo de obras. Yo suelo guiarme por la intuición, y si no tengo idea, igual lo resuelvo de alguna manera. Fue un reto porque había que definir los cambios en cada personaje, el vestuario, la fisicalidad de cada uno. Además, la dirección también se trata de dejar ir, y yo escucho mucho las propuestas de mis actores, de mi equipo. No es que yo tengo una idea en la cabeza y les digo a todos cómo tienen que hacer. No, yo acepto lo que mis actores me proponen porque finalmente son ellos los que lo están haciendo, y si tienen un impulso, es por algo. Igual, al final debo tomar decisiones sobre lo que funciona, pero para eso dejo que primero prueben. Yo apuesto por que el actor pruebe. Además, el proceso de creación de los personajes ha sido lo que más ha evolucionado. Los personajes masculinos, sobretodo, han sufrido cambios radicales. Comenzaban siendo de una manera y terminaban en algo completamente diferente. Y ella también ha tenido una construcción interesante. Podría parecer bastante simple a primera vista, pero es alguien que dice mucho a través de sus gestos y sus miradas. Mis actores han probado un montón de cosas, a través de observar a otras personas, estímulos, imágenes, el tipo de ropa que usa. De hecho, el vestuario ha ayudado mucho. Probábamos un vestuario para averiguar qué nos decía, y si no funcionaba lo dejábamos. Probamos una camisa muy cara que luego no usamos, y yo lloraba internamente, pero era cuestión de prueba y error hasta encontrar lo que estábamos buscando.

-Fue importante tener actores con los que te pudieras comprender bien.

Ha sido una delicia para mí trabajar con ellos (Rolando Reaño y Ursula Kellenberger). Son actores que aportan mucho y al mismo tiempo respetan la visión del director. Ha sido un proceso muy compartido. Una preocupación era que el texto requería actores de cierta edad, y yo soy una directora bastante joven, por lo que me preocupaba si se iban a dejar dirigir. Ellos han sido muy respetuosos con mi trabajo, y yo también con el de ellos. Además, todos nos subimos al camión para sacar el proyecto adelante. Si había que cargar algo, ellos también lo hacían. Fuimos un equipo muy pequeño que ha funcionado muy bien. Hemos confiado mutuamente y eso ha sido clave.

-Para terminar, invita a nuestros lectores a ver “Estás igual”.

“Estás igual” es una obra escrita por la dramaturga argentina Gabriela Izcovich que se estará presentando por dos únicas funciones el jueves 23 de marzo, a las 7 p.m. y 9 p.m., en el Centro Cultural PUCP (Av. Camino Real 1075, San Isidro). Las entradas están a la venta en Teleticket y en la boletería del Centro Cultural.

 

—–

Funciones: jueves 23 de marzo a las 7:00 pm y 9:00 pm

Dramaturgia: Gabriela Izcovich

Dirección: Valeria Hurtado

Lugar: Centro Cultural CCPUCP

Dirección: Av. Camino Real 1075, San Isidro

Elenco: Rolando Reaño y Ursula Kellenberger

Entrada general: S/.30.00 nuevos soles

Entrada estudiantes PUCP y jubilados: s/.15.00 nuevos soles

Entrada estudiantes artes escénicas: S/. 12.00 nuevos soles

A la venta en Teleticket y en la boletería del CCPUCP de 2:00 pm a 8 pm