Viernes, feriado en Mónaco.

The circus is back in town! La Formula 1 regresa a su casa: El Principado de Mónaco. El segundo país más pequeño del mundo (2 km2), lleno de glamour, celebridades y millonarios, cierra sus calles por algunas horas para recibir a la categoría máxima del automovilismo mundial. Mónaco es un circuito muy técnico, de poca velocidad, donde el downforce debe ser aprovechado al máximo para obtener la máxima velocidad posible en las trabadas curvas del circuito y los pilotos deben concentrarse al máximo, llevando sus líneas de carrera al limite. Mónaco. Un circuito no de velocidad, sino de habilidad. Y siendo hoy viernes, la tradición manda que no se hace nada, sino se atienden eventos sociales y en algunos casos, benéficos.

 

Shit goes down at Monaco

 

Siendo este un circuito donde no manda el caballaje, sino la respuesta del motor y un buen chasis en términos  aerodinámicos, aquellos con motores que cojean podrían verse en situación de embolsar valiosos puntos para el campeonato de constructores y por lo tanto, asegurar pagos para la próxima campaña. Renault y Honda deben recibir esta ronda con alivio, ambos con pocas actuaciones destacables en lo que va del año. Se dice que McLaren tiene un chasis monstruo desde el año pasado, que sus ganancias aerodinámicas son enormes, situación que no se ve mejorada por el deficiente motor Honda. Renault por otro lado, tiene un chasis anticuado, diseñado en apuros para llegar con vida a esta temporada. El motorista francés trae al Principado un motor nuevo, pero solo puso a disposición de cada equipo una unidad nueva.  Con algo de habilidad, Kevin Magnussen podría arrancar puntos muy valiosos, ya que el nuevo motor Renault cae en manos de él, así como la nueva unidad cae en manos de Daniel Riccardo. Y hablando de Red Bull, su chasis es impecable. Todos saben esto. Adrián Newey siempre ha sido un genio y el ritmo demostrado por Riccardo en la prácticas de ayer confirma que los Toros son una amenaza creíble al invicto de Nico Rosberg este fin de semana.

 

Los bloqueos suelen ser constantes por el ancho de la pista.

 

Ferrari viene de nuevo golpeado, pensando en una oportunidad de lamer sus heridas en esta carrera, aunque sin mucha expectativa por parte de alguien. Mercedes viene a demostrar que entre su gente no hay rencillas (cofcofHamiltonsacandoaRosbergdelapistacofcof) y a intentar mantener la racha de victorias de Rosberg en Mónaco. Toro Rosso aún debe aprovechar la falta de evoluciones en Ferrari y Mercedes para capitalizar puntos. Force India viene pasando desapercibido, con mala suerte en los arranques para Hulkenberg y Pérez con pocas actuaciones destacables. Haas ha venido en declive desde un debut interesante, declarando ante la prensa que aún no han podido desbloquear todo el potencial del auto y Gutiérrez prácticamente chocándose en cada carrera.

Un acápite especial para Manor (Antes conocido como Marussia). Llega el equipo con algunas lágrimas en los ojos a este Gran Premio, pues trae recuerdos buenos y a la vez dolorosos. Fue aquí donde hace 2 años Jules Bianchi consiguió dos puntos para el equipo, que a la larga asegurarían su permanencia en la Fórmula 1, haciéndolos acreedores a bonos por parte de la FIA. Tomarán la pista entonces, con mucha ilusión y rindiendo homenaje al que se fue, pero nunca fue olvidado. Y el lado aún mas triste es que la familia Bianchi iniciará acciones legales contra la organización por la muerte de su hijo. Por lastimosa que sea la situación, no hay caso posible. La familia esta o bien siendo mal asesorada, o bien enceguecida por la pena, buscando culpables donde no los hay y solo conseguirán que les digan, de manera dolorosa, que la culpa del accidente como todos bien saben reside enteramente en su hijo, por no mantener la disciplina bajo la doble bandera amarilla. Un gran talento, cuya historia fue terminada abruptamente, que nos recuerda que el reglamento existe por algo, no solo por la seguridad de los pilotos, sino también por la de todos los participantes.

 

Jules Bianchi 1989-2015




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