¿Por que la radio peruana le tiene miedo al streaming?

Seguramente han escuchado este spot en toooodas las radios nacionales.

Básicamente, lo que dice es que no uses streaming en tu celu, que se tira tu plan de datos, que nunca va a reemplazar a la radio. Streaming malo, fuchi.

Lo cierto es que este spot, realizado por el gremio radial, es una respuesta a lo que los dueños de las radios tradicionales ya consideran una amenaza. Y cuando te sientes amenazado, te defiendes como sea, incluso con falacias así:

  • Los streams se gastan tu plan de datos. (Pero también tienen modos offline que permiten que cargues tus canciones por adelantado cuando estés en una red WiFI)
  • Las apps de streaming gastan más batería que las apps de radio (nope, chequen in english).
  • Las apps de streaming funcionan “como radio” (esta es la falacia más grande y te vamos a demostrar por que es precisamente lo contrario).

¿Por qué esa actitud defensiva? Trabajé en radio lo suficiente para saber como funciona el modelo y cuales son sus falencias frente a la arremetida de los nuevos medios. En todas las radios musicales donde trabajé, siempre prefirieron defender un modelo obsoleto y combatir lo que irremediablemente cambiará todo. A ver si aquí paran la oreja.

El primer problema es la programación.

En todas las radios grandes, de todos los géneros, la programación ya no responde al criterio de una persona responsable, ya no existen DJs que te recomienden música nueva. Los playlists de las radios son construidos con estudios de mercado que responden a los gustos del público. Es por eso que escuchas la misma puta canción de Mark Anthony todo el día y en tres radios distintas al mismo tiempo. Hasta los programas de “pedidos musicales” están pre-armados en costosos softwares de programación que son básicamente un random de 24 horas.

Te presento al programador de todas las radios musicales del Perú (Foto: greenfudge.org)

Te presento al programador de todas las radios musicales del Perú (Foto: greenfudge.org)

El segundo problema es el contenido.

Como podrán haberse dado cuenta, los locutores casi no locutan. A excepción de radios informativas como Exitosa, Capital o RPP, la mayoría de discjockeys están limitados a intervenciones cortísimas. La información que sueltan es mínima porque incluso su corto tiempo al micro es invadido por menciones publicitarias. No critico este punto desde el lado comercial (la empresa tiene que vender) pero eso tiene de todas maneras un impacto en la audiencia que no necesariamente es positivo.

Los programas que se basan en figuras populares suelen darles un poco más de tiempo al micro a sus conductores (Galdós, Carloncho, etc), sin embargo el modelo sigue siendo el mismo. Por ejemplo, me encantaría escuchar por mucho más tiempo a los capos Gonzalo Torres y a Daniel Marquina en Mañana Maldita, pero por cada minuto de ellos, tengo que soplarme tres o cuatro canciones de Ke$ha o Katy Perry que no necesariamente quiero escuchar.

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Marquina y Gonzalete, conductores de Mañana Maldita. (Foto: Net Joven)

 

El tercer problema es la medición.

El survey de CPI es el amo y señor de la radio en el Perú. Esta encuesta, que se realiza dos veces al año a nivel nacional y cuatro veces al año a nivel Lima, define tiránicamente el éxito de una radio, locutor o propuesta. Si sales mal en el survey, fuiste. Por eso las radios apelan a estrategias fáciles, sin arriesgar con propuestas novedosas, poniendo las mismas canciones hasta que te aburras. En los medios tradicionales, estos modelos de medición definen la reparticion del billete de los anunciantes. Sin embargo, el mundo ha cambiado, los hábitos de consumo han cambiado y los anunciantes comienzan a darse cuenta.

Estos tres problemas, entre otros, han tenido consecuencias graves. Extrapolando datos del mismo survey de CPI, el alcance de la radio en nuestro país disminuyó en un 36% desde noviembre de 2012. En febrero de este año, el alcance nacional de las radios es de 1.85 millones de personas. Coincidentemente, estudios estiman que para fines de este año existan 7.1 millones de usuarios de smartphones en nuestro país.

¿Qué sucede? Un grupo importante de la audiencia, aburrida del modelo monótono de la radio encontró la salida perfecta: el streaming por demanda. Así como Netflix rompió la manera de consumir tele, servicios como Spotify, Grooveshark y Deezer están convirtiendose en una alternativa cada vez más importante para los consumidores de música.  Con el streaming ya no estas condenado a escuchar la canción que a todos les gusta menos a ti; ya puedes escuchar ese tema del recuerdo que ya no suena en la radio y nunca volverán a poner; ya puedes descubrir música nueva basada en sugerencias nacidas de tus preferencias. El usuario hoy tiene el control y a eso le temen las radios peruanas.

¿Cómo reaccionar? Eventualmente el modelo por demanda se va a tragar a la radio tradicional, no será rápido, pero será. No puedes combatir contra eso y evidentemente mentir sobre el streaming no ayuda. La única alternativa de la radio queda en ofrecer buen contenido, diferenciado. La tendencia, tarde o temprano es que la gente consuma la música que quiera cuando quiera, y si la radio no ofrece algo que el streaming (o los podcast en contenido informativo) no pueda dar, sencillamente dejará de ser una alternativa.

Después de todo, es bastante probable que este artículo no te afecte y ni siquiera hayas escuchado el spot porque ya no escuchas radio.



Fotógrafo, escritor, friki. Padre de dos Shar Pei e hincha del Sporting Cristal.


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